



La reunión de Supernova ha sido una celebración que ha generado diversos eventos y fiestas kitsch. La impresión de las tres integrantes originales la compartimos con los visitantes de KITSCH.cl
La huella que dejó la primera versión del grupo Supernova, resulta imposible de olvidar para más de una generación de quienes sienten la música pop, como un legado de vida. O más bien como un sonido que sobrevive en medio del ir y venir de las modas y posee un valor auténtico que trasciende el tiempo: Algo que resulta manifiesto cada vez que se presenta el trío original de este proyecto musical chileno, de matices pioneros para el escenario del siglo 21.
Producir un grupo musical de y para adolescentes, no había resultado una idea tan exitosa hasta que apareció este trío en el que músicos del nivel de Christian Heine y Koko Stambuk invirtieron creación y melodías. Una mezcla que en las voces de Cony Lewin, Consuelo- ChiK- Edwards y Elisa Montes , se convirtió en un carrusel de consolidados hits del 2000 y el 2001, que han perdurado en las radios, discotecas y la memoria colectiva de millones que hasta hoy vibran con un “maldito amor” o bailan “toda la noche”
Las tres voces originales de esos primeros años de Supernova, mantienen su intensidad hasta el presente y pese a los proyectos posteriores de cada una, desde hace dos años se han seguido reuniendo para confirmar calidad vocal y frescura escénica.
Las que han seguido luciendo en algunas fiestas Kitsch y otros eventos en que la nostalgia se junta con la emoción.
Eso trae resultados que impactan, a juzgar por las reacciones de quienes siguen sus shows, con gritos, canciones coreadas y el bailoteo que confirma que en casi diez años, el grupo sigue cautivando públicos de diversa edad.
Su éxito como presentación ha sido probado en sesiones para adultos y hasta en funciones bailables de matiné para menores de 18. Las chicas lo reconocen con alegría y una buena dosis de sorpresa.
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-¿Alguna vez pensaron que hasta hoy seguirían llevando A Supernova al escenario?
Sinceramente no.Esto nos ha impresionado mucho - reflexiona Cony Lewin luego de bajar del escenario con cinco meses de embarazo- Cuando se terminó el compromiso con el grupo, la primera vez, ni siquiera soñábamos en una reunión, como esos artistas que pasan a ser leyenda y se juntan, generando expectativa y emoción.
Y aquí estamos, sintiendo casi la misma sensación y el sentimiento con la gente, con caras tan distintas, pero que te tienen en la memoria de una forma tan fuerte. Para mi ya hay placer en el hecho de cantar, pero cuando la gente te hace sentir parte tan cercana de sus vidas, eso ya es una alegría demasiado grande e inolvidable
-¿Se sienten parte de un legado que tiene mucho de kitsch?
Lo kitsch yo lo entiendo como algo colorido, lo que le da valor al placer culpable- cuenta Chi-k Edwards- y las canciones de ese proyecto pueden caber perfectamente entre esos placeres que algunos no admiten pero impresiona ver como cada letra y cada canción está tan arraigada en algo que para muchos da alegría de vida y colorido también.
Elisa, quien sigue adelante con su esfuerzo en la música con la banda “Espartako”, cree algo parecido ya que para ella lo kitsch, es “algo que sale de lo común y que tiene un brillo que puede parecer grotesco o estrafalario pero que es parte importante del disfrutar y eso es algo que el tiempo no cambia”
-¿Qué hace tan inolvidable a Supernova?
-Eso es algo que para uno es difícil definir- dice Cony, entre recuerdos dulce amargos de su experiencia como solista- porque habría que preguntarle al público y creo que cada uno debe tener distintas evocaciones de lo que nosotros hicimos sencillamente por el gusto de hacer algo bien, de poner lo mejor de nuestras capacidades y quizás es la consecuencia de lo mucho que creímos en la calidad de lo que mostrábamos. Pero de ahí a pensar que eso iba a echar raíces y permanecer por tanto tiempo en la sensibilidad de tantos, es algo imposible de medir o calcular y que nos supera absolutamente.